Dejamos San Blas y había que volver a Ciudad de Panamá. Esa noche de viernes decidimos quedarnos a dormir en Panamá para luego el sábado salir para Bocas del Toro, situado en el norte del país sobre el mar caribe cerca de la frontera con Costa Rica. Esa noche tenia ganas de probar suerte así que me fui a un casino de la Vía España. Me llamo la atención lo bajo que estaban las fichas en la ruleta. Primera vez que el presupuesto me permite jugar dentro de un casino y no en ruletas electrónicas. Tuve mucha mala suerte y no pegue una. Igualmente estuvo bueno. Me daban de tomar y a lo ultimo me dieron una bandeja con una picadita.
El sábado nos la pasamos de vuelta en el Albrook Mall. Compre unas cosas mas y luego de cenar a las nueve nos tomamos un micro para Bocas. Dormí como nunca antes arriba de un micro. Cuando llegamos a Almirante nos tuvimos que tomar un taxi hasta el muelle de donde salen las lanchas que nos llevaron hasta la isla Colon a la ciudad de Bocas. Allí se nos planteo la duda. Quedarnos en la ciudad de Bocas donde había movimiento y decían que había diversión nocturna pero no había playas (solo algunas pero quedaban muy lejos, sino había que ir a la isla Bastimento) o irnos a la isla Bastimento. No teníamos muchas referencias de esta isla. Apenas bajamos de la lancha pudimos darnos cuenta donde habíamos caído. Todos sus habitantes eran de raza negra. El idioma oficial que sus habitantes hablan es un ingles rastafari ya que son todos descendientes de inmigrantes de Jamaica y Barbados. Es un ingles totalmente deformado el cual si no te lo hablan despacio no se entiende nada. La verdad que no nos queríamos meter en cualquier alojamiento, por eso buscamos alguno maso menos presentable por lo menos de afuera. Encontramos uno lindo en la única calle, de tierra obvio, que hay en esta isla. Luego de lavar un poco de ropa sucia nos hicimos el almuerzo y nos preparamos para conocer sus playas. Para eso había que caminar cerca de veinte minutos por un sendero que te lleva a otro sector de la isla. Es difícil después de haber estado en San Blas quedarse impresionado con alguna playa. Estas igualmente eran diferentes y se parecían a las de Tayrona. Durante el camino de vuelta al hostel veníamos pensando cuando y a donde irnos. Finalmente nos inclinamos por cruzar la frontera para Costa Rica al día siguiente. Luego de tomarnos dos lanchas y un taxi llegamos a Sixaola que es la frontera para irnos en un micro hasta Puerto Viejo. Este pueblito es un lugar muy turístico de la costa del caribe. Es ideal para los amantes del surf por sus grandes olas. Tiene una calle principal y su centro es de solo unas pocas cuadras. Aquí hay una gran variedad y oferta hotelera. Ya nos habían advertido que este país era el mas caro de Centroamérica y al poco tiempo que llegamos lo pudimos comprobar. Sin embargo conseguimos alojamiento a un precio razonable. Mientras salimos a dar unas vueltas y a conocer Puerto Viejo Francisco buscaba para tomar una clase de surf. Encontramos a un surfista argentino viviendo ahi que daba clases. Arreglo para el día siguiente por la mañana. Mientras el hacia surf yo tenia pensado irme toda la mañana en bicicleta a conocer un Parque Nacional llamado Cahuita. Estuvo lloviendo durante toda la noche y a la mañana se podían ver los charcos de agua y el barro que se había formado por lo que decidi no ir. Pase un dia muy tranquilo y descansé bastante. En la tarde fui a comprar los pasajes para irnos a San José y hacer conexión para ir al Volcán Arenal.
Temprano en la mañana salimos para San Jose, ciudad capital de Costa Rica. Luego de casi cinco horas llegamos. Nos vimos sorprendidos cuando a eso de las dos de la tarde nos dijeron que ya no habían mas micros que salgan para La Fortuna, ciudad pegada al volcán. Así que no nos quedaba otra opción que esperar hasta el día siguiente y pasar la noche en San José. Fuimos a un hostel a dos cuadras de la Av. Central, principal avenida de la ciudad. Igual para llegar al pleno centro había que caminar cerca de quince cuadras. Charlando con Francisco nos dimos cuenta que para esos últimos días del viaje teníamos intereses distintos. El quería hacer turismo aventura y yo prefería conocer Granada y Managua, dos ciudades de Nicaragua. Entonces cada uno se ocupo de averiguar lo suyo. Yo me fui directo a la empresa de micros a comprarme el pasaje a Granada. El se fue a una agencia de viajes a contratar su excursión. Había comprado para viajar el jueves al mediodía por lo que esa mañana la aproveche desde temprano para pasear por San José. Sinceramente es una ciudad capital con poco para ofrecer al turista y no se requiere mucho tiempo para recorrerla.
Nicaragua es el próximo y último destino de este viaje.
El sábado nos la pasamos de vuelta en el Albrook Mall. Compre unas cosas mas y luego de cenar a las nueve nos tomamos un micro para Bocas. Dormí como nunca antes arriba de un micro. Cuando llegamos a Almirante nos tuvimos que tomar un taxi hasta el muelle de donde salen las lanchas que nos llevaron hasta la isla Colon a la ciudad de Bocas. Allí se nos planteo la duda. Quedarnos en la ciudad de Bocas donde había movimiento y decían que había diversión nocturna pero no había playas (solo algunas pero quedaban muy lejos, sino había que ir a la isla Bastimento) o irnos a la isla Bastimento. No teníamos muchas referencias de esta isla. Apenas bajamos de la lancha pudimos darnos cuenta donde habíamos caído. Todos sus habitantes eran de raza negra. El idioma oficial que sus habitantes hablan es un ingles rastafari ya que son todos descendientes de inmigrantes de Jamaica y Barbados. Es un ingles totalmente deformado el cual si no te lo hablan despacio no se entiende nada. La verdad que no nos queríamos meter en cualquier alojamiento, por eso buscamos alguno maso menos presentable por lo menos de afuera. Encontramos uno lindo en la única calle, de tierra obvio, que hay en esta isla. Luego de lavar un poco de ropa sucia nos hicimos el almuerzo y nos preparamos para conocer sus playas. Para eso había que caminar cerca de veinte minutos por un sendero que te lleva a otro sector de la isla. Es difícil después de haber estado en San Blas quedarse impresionado con alguna playa. Estas igualmente eran diferentes y se parecían a las de Tayrona. Durante el camino de vuelta al hostel veníamos pensando cuando y a donde irnos. Finalmente nos inclinamos por cruzar la frontera para Costa Rica al día siguiente. Luego de tomarnos dos lanchas y un taxi llegamos a Sixaola que es la frontera para irnos en un micro hasta Puerto Viejo. Este pueblito es un lugar muy turístico de la costa del caribe. Es ideal para los amantes del surf por sus grandes olas. Tiene una calle principal y su centro es de solo unas pocas cuadras. Aquí hay una gran variedad y oferta hotelera. Ya nos habían advertido que este país era el mas caro de Centroamérica y al poco tiempo que llegamos lo pudimos comprobar. Sin embargo conseguimos alojamiento a un precio razonable. Mientras salimos a dar unas vueltas y a conocer Puerto Viejo Francisco buscaba para tomar una clase de surf. Encontramos a un surfista argentino viviendo ahi que daba clases. Arreglo para el día siguiente por la mañana. Mientras el hacia surf yo tenia pensado irme toda la mañana en bicicleta a conocer un Parque Nacional llamado Cahuita. Estuvo lloviendo durante toda la noche y a la mañana se podían ver los charcos de agua y el barro que se había formado por lo que decidi no ir. Pase un dia muy tranquilo y descansé bastante. En la tarde fui a comprar los pasajes para irnos a San José y hacer conexión para ir al Volcán Arenal.
Temprano en la mañana salimos para San Jose, ciudad capital de Costa Rica. Luego de casi cinco horas llegamos. Nos vimos sorprendidos cuando a eso de las dos de la tarde nos dijeron que ya no habían mas micros que salgan para La Fortuna, ciudad pegada al volcán. Así que no nos quedaba otra opción que esperar hasta el día siguiente y pasar la noche en San José. Fuimos a un hostel a dos cuadras de la Av. Central, principal avenida de la ciudad. Igual para llegar al pleno centro había que caminar cerca de quince cuadras. Charlando con Francisco nos dimos cuenta que para esos últimos días del viaje teníamos intereses distintos. El quería hacer turismo aventura y yo prefería conocer Granada y Managua, dos ciudades de Nicaragua. Entonces cada uno se ocupo de averiguar lo suyo. Yo me fui directo a la empresa de micros a comprarme el pasaje a Granada. El se fue a una agencia de viajes a contratar su excursión. Había comprado para viajar el jueves al mediodía por lo que esa mañana la aproveche desde temprano para pasear por San José. Sinceramente es una ciudad capital con poco para ofrecer al turista y no se requiere mucho tiempo para recorrerla.
Nicaragua es el próximo y último destino de este viaje.
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