miércoles, 6 de febrero de 2008

BOGOTA

Después de unos cuantos días sin escribir... me dispongo a hacerlo nuevamente ahora desde Bogotá, ciudad capital de Colombia.
Quito había sido mi último contacto con ustedes por este medio si es que se tomaron la molestia o se dieron el placer de leer mi último relato.
Dejé la pintorezca capital andina el 27 por la mañana tomándome un micro de la terminal hasta Tulcán, ciudad fronteriza con la vecina Colombia. Cinco horas de un viaje en el que no recorrimos más de 250 km.
En el camino ya se empezaba a palpitar lo que serian los próximos viajes. Subidas y bajadas pronunciadas con muchas curvas cerradas en las que tener una buena mano y habilidad son condiciones obligatorias para conducir. Todo a lo largo de la gran Cordillera de Los Andes. Por suerte no tuve mareos y pude disfrutar de esos magnificos paisajes. Una vez llegado a Tulcán, me tomé junto a una pareja de colombianos un taxi que nos llevo a la oficina de migraciones ecuatoriana para sallar la salida. Una lluvia de pensamientos inundó mi mente. Dejaba atrás un país cuya gente me trató de una manera increible y sin duda alguna superó ampliamente mis expectativas en todo concepto, como ser la de: ¿Y qué voy a hacer en Ecuador? ¿Vale la pena visitar un país del cual sabemos poco y nada? ¿Qué tan interesante puede ser ir a un país sin ningún atractivo turístico mundialmente conocido y sabiendo que sufre una gran pobreza?
Dicen que viajando se aprende. Yo diría que viajando uno se educa. Es una educación en la que no hay escuelas ni universidades de por medio. Solo se dá por el hecho de abrirse a conocer una nueva cultura, de conocer gente, de ser o simplemente hacerse el amistoso, de hablar con la gente por el simple hecho de que todavía es gratis y de hasta ser un poco caradura. Lamentablemente no todos tienen la oportunidad que estoy teniendo yo en este momento, pero les sugiero que la busquen, la generen y hagan el esfuerzo para obtener esta educación que no es ni más ni menos que una excelente y de las mejores inversiones.
Entré a Colombia con muchas ilusiones y mucho hambre. Me sellaron la entrada ya en territorio colombiano y con esa pareja la cual ya habíamos estado hablando un rato nos tomamos un taxi a Ipiales (10 min) que es la primer ciudad del lado cafetero. Tulcán - Rumichaca resultó ser una frontera demasiado tranquila para sudamerica. No hay ese típico comercio ni transito que suele haber en otras fronteras latinoamericanas. Apenas llegamos a Ipiales abordamos una buseta o combi que iba a la pequeña ciudad de Pasto distante solo hora y media de Ipiales. Allí pasé los dos días siguientes. Llegando se pueden observar por todas las laderas de las montañas los cultivos de papa que son muy característicos de la zona. No exagero si digo que pude haber sido el único extranjero en la ciudad. La misma se la asocia a la palabra carnaval, ya que junto a Barranquilla son sede de los carnavales mas importantes y grandes del pais. El de Pasto se celebró la primer semana de enero y el de Barranquilla el primer fin de semana de febrero. También hay un volcán muy famoso en Pasto que no tuve la suerte de subir. Igualmente no creo que haya podido debido a que una semana atrás había estado en actividad.
Dieciocho horas en micro me separaban de Bogotá, pero debido a un problemita en la carretera se hicieron veinticinco horas. Llegué de noche a la terminal. Abordé una de las típicas busetas que me dejó a pocas cuadras del hostal. Se me hizo un poco complicado encontrar la dirección a la que iba. No tenía mapa de la ciudad y por las calles solo se veían algunos estudiantes que salían de la universidad, unos muchachos jugando un partido de fútbol y un par de mendigos pidiendo por ahí. No me quedó otra que preguntar para llegar a destino. Siempre suelo preguntar más de una vez y a personas distintas. Puedo parecer desconfiado pero no me importa. Esa tranquilidad que gano y más de noche como estaba y sin conocer la ciudad es impagable. El Hostal Sue resultó ser un lugar muy agradable por su gente. Es la gente la que te puede hacer pasar una buena o mala estadía y Bogotá no iba a ser la exepcion. Dejé todo en mi dormitorio compartido con otras cuatro personas y me fui a comer algo. Probé después de tanto escuchar hablar las famosas "arepas" que son una comida típica venezolana muy común en Colombia. Me fui a dormir contento por que al día siguiente llegaba mi amigo Francisco desde Buenos Aires. Mi primera mañana en Santa Fe de Bogotá la dediqué a recorrer el barrio donde estaba alojado llamado "La Candelaria". Este fue el primer barrio de la ciudad y aún conserva su antigua arquitectura del Siglo XVI. Visité la Plaza Bolivar donde está el Capitolio Nacional, el Palacio de Justicia también llamado por lo colombianos el Palacio de la Injusticia, la Catedral y un par más de construcciones todas alrededor de esa plaza. A pocos pasos de la plaza queda la Casa de Nariño, sede del Presidente Alvaro Uribe. Para poder caminar por esa cuadra uno es revisado por personal militar. Entré a un par de museos que la verdad no llamaron demasiado mi atención. Para terminar la recorrida caminé bastante para llegar al llamado centro internacional, donde me dijeron que estaban todos los bancos, edificios más altos y lindas tiendas. Personalmente me pareció demasiado pobre todo eso, así que volví antes de lo pensado. Por la noche fui a recibir a Francisco al aeropuerto. Llegué al aeropuerto El Dorado temprano debido a que el servicio de busetas no funciona tarde en la noche. Hacía bastante frio y hasta me salía "humito" por la boca. Bogotá al igual que Pasto se encuentra a unos 2600 msnm. Esto hace que haya una considerable amplitud termica y por las noches las temperaturas desciendan bastante.
El primer día de Francisco no varió demasiado respecto al mio. Lo llevé a recorrer el barrio antiguo y casco histórico de la ciudad. Por la tarde entramos al Museo Nacional, pasamos por el planetario y entramos a conocer la plaza de toros donde el domingo se realizaba una corrida. Luego de todo eso nos merecíamos un buen descanso, pero antes de llegar al hostel pasamos por el supermercado y compranos lo que sería nuestra cena. Temprano en la noche partimos en transmilenio (transporte muy usado en Bogotá que es como un colectivo que tiene un carril exclusivo) a la zona rosa que queda en la parte norte de la ciudad, y es donde está la mejor movida nocturna de Bogotá. Esta zona es realmente bonita y allí vive la gente con mayor poder adquisitivo.
Si uno mira hacia el este vé dos grandes cerros. Uno es Monserrate y tiene un telesférico que te sube hacia la cima que está a 3200 msnm. También se puede subir caminando y así es como subimos. El ascenso es un poco duro con escalones muy altos, pero de mientras uno va disfrutando de la hermosa vista de toda la ciudad. Una vez arriba nos pusimos a charlar con un muchacho de Bogotá mismo y con él emprendimos el descenso. Como vivía cerca de la terminal y nosotros teníamos que ir ahí a comprar el pasaje a Santa Marta, muy amistosamente nos ofreció llevarnos. Pero no solo eso, sino que también nos invitó a comer una riquísima bandeja paisa a un restaurant. Nos comentó que proximamente va a visitar Buenos Aires, así que ya nos comprometimos con un asado. Esa misma noche entramos gratis a un bar-discoteca de un contacto que teníamos. Realmente la pasamos muy bien y conocimos mucha gente. Al día siguiente tuvimos que abandonar Bogotá dejando muy buenas personas y hospitalarias que nos hicieron pasar muy lindos momentos. Santa Marta, en el caribe colombiano, sería nuestro próximo destino.




2 comentarios:

Claudia dijo...

Maty, una vez mas me encanto todo tu relato. Pero rescato especialmente tu reflexion del principio, en cuanto a q viajando se aprende y se educa. ¡Q gran verdad! Y yo agregaria q es muy bueno adoptar en la vida cotidiana esa misma actitud q vos comentas, de apertura a conocer cosas diferentes, gente distinta a nosotros, otras culturas, de ir por la vida con la cabeza, la actitud y sobre todo el corazòn abiertos. Te quiero y te admiro

CLAUDIA

inmunosexto dijo...

que foto tan bonita la de los 4....jajajaja que bien que la pasamos esa noche en bogota....desde Colombia un besito mati