A esta altura del viaje ocho o nueve horas arriba de un micro aparentaba ser un simple trayecto más de los tantos hechos durante todo el viaje. Ticabus, la empresa de transporte que viaja por todo centroamérica fue la elegida para viajar hasta Granada, una ciudad colonial nicaraguense a orillas del gran lago de Nicaragua. Tenía que estar una hora antes de la partida en la empresa. Como me quedaba cerca fui caminando. Era el primer viaje largo que iba a hacer de día porque hasta ese momento todos los viajes largos habían sido de noche. Lamentablemente la frontera entre Costa Rica y Nicaragua cerraba de noche por lo que no quedaba otra que perder el día viajando. Luego de cinco horas en un micro bastante cómodo y moderno llegamos a Peñas Blancas, la frontera. Eran pasadas las cinco de la tarde y no había comido nada. Me apuré para ser uno de los primeros en bajar del micro y sellar mi pasaporte para tener tiempo de comprarme algo para matar el hambre. No llegué siquiera a bajar del micro que muchos cambistas se me tiraron encima para ofrecerme cambio. Ante todo tenía como urgencia satisfacer mi estómago para luego sí cambiar algunos dólares a córdobas (moneda nicaraguense). Pasé el lado costarricence y unos minutos más tarde me encontraba del otro lado con mis dos mochilas haciendo una fila para que sean revisadas por autoridades locales. Menos mal que me tocó luz verde y pude pasar sin la necesidad de abrir mi mochila grande. De todas maneras no llevaba nada comprometedor pero corría el riesgo de no poder cerrarla ya que iba demasiado cargada. Para mi sorpresa el viaje se me hizo demasiado pesado y cansador. También tenía muchas ganas de llegar y de conocer esas tierras que poco se sabe acerca de ellas. Feliz y con una sonrisa dibujada en la cara llego a la ciudad de Granada. Era de noche y si bien tenía instrucciones para ir caminando al hostel decidí tomarme un taxi. Tuve suerte que conseguí alojamiento sin haber hecho la reserva correspondiente. A pesar del cansancio dejé todo en la habitación y salí a comer algo y a conocer un poco de este nuevo destino. Con las energías ya renovadas luego de dormir unas cuantas horas, salgo por la mañana del viernes bajo el fuerte sol centroamericano a conocer esta ciudad colonial. Si bien ya había estado en otras ciudades así, no dejé de sorprenderme de sus callecitas angostas, sus antiguas casas de estilo colonial, sus hermosos balcones y de ver pasar las carretas llevando gente. Aunque se la conozca por ser una ciudad, tiene todo el aspecto de un pueblito perdido en el tiempo que aún conserva sus construcciones y su encanto de aquellos tiempos. Su llamado Parque Central es el corazón de Granada. Del tamaño de una manzana, este pintorezco parque que se asemeja mucho más a una plaza es el centro cultural y punto de encuentro de tanto turistas de todas partes del mundo como se ciudadanos locales. Sentado en cualquiera de sus bancos se puede apreciar la enorme catedral pintada de color amarillo. Junto a ésta, hay otras construcciones que con sus colores le dan un toque muy particular a esta histórica ciudad que fue la primera ciudad fundada por los españoles en américa. Un paso obligado en Granda es visitar su mercado. Allí se puede ver a los turistas mezclados entre la población local comprando desde frutas hasta artículos de limpieza, comida o ropa. Era fácil darse cuenta que todo turista se sentía a gusto y cómodo recorriendo esos callejones con todos sus puestitos. Luego de pasar unas cuantas horas ya en la ciudad me di cuenta que la palabra inseguridad no figura en el diccionario de los granadinos, y sí existe la palabra seguridad y tranquilidad. Me quedaba por ir a conocer la zona del lago Cocibolca o lago de Nicaragua. Este enorme lago de 9000 km² es el único lago de agua dulce en el mundo con animales marinos, desde tiburones hasta tortugas de todo tipo. Tiene una gran costanera donde hicieron un complejo turístico con playa en el que hay un par de restaurants. No es nada del otro mundo y está un poco abandonado. Una vez que oscurece en Granada todo pasa por la calle 'las pizzas'. Es una de las calles principales y la más turística donde está lleno de bares y restaurants. De noche es de lo más hermoso caminar y sentarse a comer al aire libre en uno de esos pintorezcos restaurants. No son para nada caros y se come muy bien.
Me quedaban dos días más en Nicaragua para volver a San José. Mis planes eran ir a Managua el sábado y el domingo ir al volcán Masaya y a la laguna de Apoyo. Ninguno de estos lugares turísticos quedaban lejos. De Managua no tenía muchas referencias ni sabía que se podía ver o hacer. Luego del desayuno en el hostel, me tomé una combi para Managua que pasaba cada veinte minutos justo por enfrente del hostel. Luego de una hora llegué bajo un intenso calor. Me bajé de la combi en un lugar donde había mucha gente, mucho movimiento y unos cuantos puestos de comida callejera. No sabía para donde ir, que hacer ni que ver y ese lugar no me inspiraba seguridad ni confianza. Luego de negociar con un par de taxistas, me subo a uno y le indico que me lleve a la zona histórica pensando que ese podía ser un lugar muy turístico. Lo que ignoraba era que Managua fue destruída por un terremoto y como consecuencia de ello la ciudad fue reconstruída en otro lugar. Es por esta razón que no iba a encontrar muchos lugares de tales características. Me dejó en una plaza donde había poco para ver, pero aproveché y luego de caminar por esa zona y sacar unas fotos, me fui a conocer el malecón que está junto al lago Managua. Me llamó la atención lo poco cuidado que está todo lo público en la ciudad. Un ejemplo claro es que había un cartel pidiendo que por favor no se tirara basura al piso, y a centímetros se veía una montaña de basura en el piso. Ridículo! Falta de educación! Caminando por estos lugares me sentía inseguro. Muy poca gente o casi nadie se veía en la calle. En cuestión de segundos había tomado una decisión: me volvía en ese mismo instante para Granada. Para eso tenía que caminar unas cuadras hasta la parada del colectivo que me llevaba hasta la UCA, de donde salían las combis de vuelta. Caminando paso por la plaza donde me había dejado el taxi, y veo un hombre un poco mayor sentado en uno de los bancos. Cruzamos unas palabras y minutos después se transformó en una charla en la que intercambiabamos ideas y cultura. Pasado un rato empezamos a caminar en dirección a un centrocomercial donde iba a almorzar para luego tomarme el colectivo. El calor a estas horas ya era cosa seria, y este hombre tuvo la inmejorable idea de invitarme a tomar una gaseosa helada en una estación de servicio. Después de disfrutar un poco del aire acondicionado, me cruzo al centrocomercial a almorzar para luego volver sin dudas a la hermosa ciudad de Granada. Me quedaba todavía un día más. Desistí de ir al volcán y a la laguna para ir con gente del hostel a una excursión por unas islas en el lago de Nicaragua. Todas esas isletas (así se las llaman) se formaron hace muchos años debido a una gran erupción del volcán Mombacho. Son cerca de 360 islas, las cuales todas tienen propietarios, y son usadas en su mayoría para vacacionar. Hay una que es muy distinta a las demás. Se llama isla de los monos, y como su nombre lo indica está habitada por una especie de monos. Después de pasar un lindo momento con esta gente, me fui con una pareja canadiense a comer una rica pizza y disfrutar de las últimas horas en Granada escuchando un concierto en el parque central de música tradicional nicaraguense.
El lunes por la tarde ya me encontraba de nuevo en San José de Costa Rica. Quedaban menos de 24 hs. para que este viaje termine. Un viaje sin dudas inolvidable en el que me puse como objetivo tratar de aprovechar cada milésima de segundo. No solo conocí lugares y gente interesante, sino que también este viaje fue un aprendizaje constante en el que aprendí a valorar tanto lo mío como lo ajeno. Me ayudó a pensar y a darme cuenta que somos todos iguales a pesar de tener otro acento, otras culturas, otra manera de pensar y vivir y que todos llegamos a este mundo de la misma manera y con el mismo objetivo.
Muchísimas gracias a todos los que hicieron posible que haga este viaje. Ellos son mi familia: padres, hermanos, abuelos y tíos. También a todos aquellos que conocí y me dieron oportunidad de compartir momentos que jamás olvidaré. Gracias también a todos ustedes, los lectores, que con sus constantes lecturas seguían mis pasos y generaban en mí una motivación extra al momento de escribir.
Muchas gracias a TODOS y hasta la próxima.


2 comentarios:
Sin lugar a duda Maty mi ultimo comentari es GRACIAS !!! A vos por dejarme compartir de algun modo tu viaje, tus vivencias y todas las sensaciones y sentimientos q te iban generando. Ahora ... a preparar la nueva aventura !!!
TIA CLAUDIA
holaaa llegue a tu blog por google, y me ha servido muchisimo para preparar mi viaje por centraomerica.
Una preguntilla: tienes el dato de aaron? el de san blas?
recomendarias ir en tour a san blas así como fuiste tu o ir en forma particular? Cuantos dias estaria bien para san blas?
graciassssss, espero q me respondas a catacamusc@gmail.com, porfavor!! cuando puedas!!
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